NUESTRA MISION:
Brindar el mejor servicio a nuestros clientes, siempre trabajando en equipo para cumplir los objetivos de cada trabajo.
NUESTRA VISION:
Convertirnos en la agencia numero uno que se diferencie de todas las demás por su excelencia y desempeño.
NUESTROS VALORES:
* Responsabilidad
* Trabajo en Equipo
* Excelencia
* Compañerismo
EK'S COMUNICACIONES
¿Quienes somos?
Ek’s Comunicaciones es una agencia de publicidad de capital mixto, ofrece servicios tanto de Publicidad como de Relaciones Públicas, pero el fuerte de la empresa es la publicidad.
Nuestra empresa está orientada hacia la cultura maya, debido a que fue una cultura muy organizada que construyó grandes ciudades trabajando en equipo. Ek’s publicidad sigue esa filosofía, trabajar en equipo para alcanzar los objetivos. Los mayas son una cultura que ha trascendido durante siglos debido a su legado (grandes ciudades, calendario) lo cual es un ejemplo para que lo que hagamos sea de excelencia y calidad.
Nuestra empresa está orientada hacia la cultura maya, debido a que fue una cultura muy organizada que construyó grandes ciudades trabajando en equipo. Ek’s publicidad sigue esa filosofía, trabajar en equipo para alcanzar los objetivos. Los mayas son una cultura que ha trascendido durante siglos debido a su legado (grandes ciudades, calendario) lo cual es un ejemplo para que lo que hagamos sea de excelencia y calidad.
Calendario Maya
El calendario maya es el nombre dado a un conjunto de calendarios y almanaques creados por la Civilización maya. El mismo calendario maya consistía de tres diferentes cuentas de tiempo que transcurrían simultáneamente: el Sagrado o Tzolkin de 260 días, el Civil o Haab de 365 días y la Cuenta Larga de 144.000 días.
Así como otros calendarios precolombinos, el calendario maya es cíclico, porque se repite la cuenta de las mismas fechas y mismas series de años. Se entenderá mejor con un ejemplo: En el calendario gregoriano la fecha 4 de mayo de 1990 y el siglo XX se cuentan una sola vez, pero en el calendario maya se volverían a contar repetidas veces al reiniciar el ciclo correspondiente.
Cuenta el tiempo desde el 13 de agosto del 3114 a.C., y detendrá su cómputo el 21 de diciembre de 2012 d.C., terminando así su ciclo de tiempo e inmediatamente comenzando uno nuevo. Lo anterior ha provocado que surja mucha polémica sobre un supuesto "fin del mundo conocido" en el 2012 y el surgimiento de una nueva Era que algunos relacionan con el Códice de Quetzalcoatl.
La casta sacerdotal llamada Ah Kin, que creó y perfeccionó el calendario maya, era poseedora de complejos conocimientos matemáticos y astronómicos que interpretaba de acuerdo a su cosmovisión religiosa. Interpretaba los años que iniciaban, los venideros y el destino del
Así como otros calendarios precolombinos, el calendario maya es cíclico, porque se repite la cuenta de las mismas fechas y mismas series de años. Se entenderá mejor con un ejemplo: En el calendario gregoriano la fecha 4 de mayo de 1990 y el siglo XX se cuentan una sola vez, pero en el calendario maya se volverían a contar repetidas veces al reiniciar el ciclo correspondiente.
Cuenta el tiempo desde el 13 de agosto del 3114 a.C., y detendrá su cómputo el 21 de diciembre de 2012 d.C., terminando así su ciclo de tiempo e inmediatamente comenzando uno nuevo. Lo anterior ha provocado que surja mucha polémica sobre un supuesto "fin del mundo conocido" en el 2012 y el surgimiento de una nueva Era que algunos relacionan con el Códice de Quetzalcoatl.
La casta sacerdotal llamada Ah Kin, que creó y perfeccionó el calendario maya, era poseedora de complejos conocimientos matemáticos y astronómicos que interpretaba de acuerdo a su cosmovisión religiosa. Interpretaba los años que iniciaban, los venideros y el destino del
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El más importante de estos calendarios era el de 260 días. Era el predominante en todas las sociedades mesoamericanas, y es muy antiguo (muy probablemente el más viejo de los calendarios). Todavía se usa en algunas partes de Oaxaca y entre las comunidades mayas de la sierra guatemalteca. La versión maya es conocida entre los estudiosos como Tzolkin, o Tzolk'in en la ortografía revisada de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala. El Tzolkin se combinaba con el calendario de 365 días (Haab o Haab'), para formar un ciclo sincronizado que duraba 52 Haabs. Ciclos más pequeños de 13 días (trecenas) y 20 días (veintenas) también eran parte importante de los ciclos Tzolkin y Haab, respectivamente.
La Cuenta larga de 1.872.000 días ó 260 Katunes era utilizado para inscribir las fechas en el calendario (y así poder distinguir cuando ocurrió un evento con respecto a otros eventos). Se basa en el número de días ocurrido desde un punto de partida mítico, y podía hacer referencia a cualquier fecha futura. Este calendario utilizaba el sistema de notación posicional, en el que cada posición representaba un múltiplo consecutivamente mayor de días. El sistema numérico maya era básicamente un sistema vigesimal (base 20), y cada unidad representaba un múltiplo de 20, dependiendo de su posición en el número. Con la importante excepción de la segunda posición, que representaba 18 x 20, o 360 días, que se acerca más al año solar que 20 x 20 = 400 días (aunque no había relación entre el conteo largo y el año solar).
Muchas inscripciones mayas de la cuenta larga están suplementadas por lo que se llama Serie Lunar, otra forma del calendario que provee información de la fase lunar y la posición de la Luna en un ciclo semianual de fases lunares.
También se mantenía un ciclo venusiano que daba seguimiento a las apariciones y conjunciones de Venus al inicio de la mañana y la noche. Muchos eventos en este ciclo eran considerados adversos y malignos, y ocasionalmente se coordinaban las guerras para que coincidieran con fases de este ciclo.
Otros ciclos, combinaciones y progresiones del calendario también se mantenían, si bien eran menos utilizados o entendidos. Se sabe, por ejemplo, de conteos de 819 días que se puede ver en unas cuantas inscripciones, repitiendo series de intervalos de 9 y 13 días, asociados con diferentes grupos de deidades, animales y otros conceptos significativos.
La Cuenta larga de 1.872.000 días ó 260 Katunes era utilizado para inscribir las fechas en el calendario (y así poder distinguir cuando ocurrió un evento con respecto a otros eventos). Se basa en el número de días ocurrido desde un punto de partida mítico, y podía hacer referencia a cualquier fecha futura. Este calendario utilizaba el sistema de notación posicional, en el que cada posición representaba un múltiplo consecutivamente mayor de días. El sistema numérico maya era básicamente un sistema vigesimal (base 20), y cada unidad representaba un múltiplo de 20, dependiendo de su posición en el número. Con la importante excepción de la segunda posición, que representaba 18 x 20, o 360 días, que se acerca más al año solar que 20 x 20 = 400 días (aunque no había relación entre el conteo largo y el año solar).
Muchas inscripciones mayas de la cuenta larga están suplementadas por lo que se llama Serie Lunar, otra forma del calendario que provee información de la fase lunar y la posición de la Luna en un ciclo semianual de fases lunares.
También se mantenía un ciclo venusiano que daba seguimiento a las apariciones y conjunciones de Venus al inicio de la mañana y la noche. Muchos eventos en este ciclo eran considerados adversos y malignos, y ocasionalmente se coordinaban las guerras para que coincidieran con fases de este ciclo.
Otros ciclos, combinaciones y progresiones del calendario también se mantenían, si bien eran menos utilizados o entendidos. Se sabe, por ejemplo, de conteos de 819 días que se puede ver en unas cuantas inscripciones, repitiendo series de intervalos de 9 y 13 días, asociados con diferentes grupos de deidades, animales y otros conceptos significativos.
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La Cultura Maya
La vida en los grandes centros urbanos del prehispánico debía ser tan compleja como lo es en las modernas ciudades de la actualidad. Lo que se sabe de los mayas nos hace pensar así. En el artículo "Los mayas" de Howard LaFay se puede leer que: "Desapareció la imagen del hombre maya como primitivo agricultor pacífico practicando ritos religiosos esotéricos en la quietud de la selva. El resultado es un pueblo guerrero lleno de vida, en numeroso insospechado anteriormente, que usó técnicas agrícolas muy avanzadas. Y al igual que los vikingos a medio mundo de distancia, comerciaban e invadían con brío". La sociedad maya estaba organizada sobre la base de una marcada estratificación social, a la cabeza de la cual se encontraba la nobleza, los almenehoob ("los que tienen padres y madres").
Los mayas eran una civilizacion que habitaba una vasta región que se ubicaba geográficamente en el territorio del sur de México, Guatemala y otras zonas de América Central. Es especialmente importante su presencia e influencia en los territorios de las actuales Guatemala, Belice, Honduras, Yucatán y Chiapas, con una buena historia de unos 3.000 años.
Durante estos miles de años, en estos territorios, se han hablado cientos de dialectos que generan hoy cerca de 44 lenguas mayas diferentes. Referirse a los "Antiguos Mayas" es dirigirse hacia una larga historia de las culturas mesoamericanas precolombinas. Contrariamente a la creencia popular, los pueblos descendientes de poblaciones con lenguas de la familia maya, nunca han "desaparecido". Millones de sus descendientes aún viven en la región y muchos de ellos aún hablan alguno de los idiomas de la familia mayense.
Aprende más Los mayas eran una civilizacion que habitaba una vasta región que se ubicaba geográficamente en el territorio del sur de México, Guatemala y otras zonas de América Central. Es especialmente importante su presencia e influencia en los territorios de las actuales Guatemala, Belice, Honduras, Yucatán y Chiapas, con una buena historia de unos 3.000 años.
Durante estos miles de años, en estos territorios, se han hablado cientos de dialectos que generan hoy cerca de 44 lenguas mayas diferentes. Referirse a los "Antiguos Mayas" es dirigirse hacia una larga historia de las culturas mesoamericanas precolombinas. Contrariamente a la creencia popular, los pueblos descendientes de poblaciones con lenguas de la familia maya, nunca han "desaparecido". Millones de sus descendientes aún viven en la región y muchos de ellos aún hablan alguno de los idiomas de la familia mayense.
Este grupo privilegiado monopolizaba el poder y la autoridad al ostentar los puestos políticos y religiosos. El gobernante supremo de la provincia era, como ya vimos, el Halach Uinik (o Halach Wíinik) en quien residía el poder absoluto sobre los asuntos terrenales y espirituales. Se le llamaba también Ahau; sus emblemas eran el escudo redondo y el cetro en forma de figura antropomorfa con cabeza de serpiente. El cargo de Halach Uinik era hereditario dentro de una sola familia, y pasaba del padre al hijo mayor. El Halach Uinik era, al mismo tiempo, el Batab o jefe local de la ciudad en la que vivía, y tenía bajo su mando al resto de los bataboob o jefes locales de las poblaciones que conformaban la provincia. Como jefe supremo, recibía tributo, convocaba a los guerreros y formulaba la política. En la guerra cada Batab comandaba a sus soldados, pero existía un comandante militar supremo llamado Nacom, que desempeñaba el cargo durante tres años y respondía directamente ante el Halach Uinik. Después de los bataboob estaban los Ah Cuch Caboob, quienes administraban los barrios en los que se encontraba dividida la ciudad. Un cargo similar era el de los Ah Kuleloob, delegados que acompañaban al Batab, sirviéndole de ayudantes, portavoces y mensajero. Encontramos también a los funcionarios encargados de las cuestiones sociales y ceremoniales, llamados Popolna y Ah Holpop. Finalmente, la categoría más baja de funcionarios era la de los Tupiles, que hacían las veces de "alguaciles" o policías, manteniendo el orden y vigilando el cumplimiento de la ley. El grupo de los sacerdotes, llamados genéricamente ahkincob (singular: Ahkin), tenía la misma categoría que los jefes o Bataboob. El "sacerdocio" también era hereditario y privativo de unas cuantas familias de la nobleza. El supremo sacerdote recibía el nombre de Ahuacán, que significa "señor serpiente". Sus actividades se relacionaban con el ritual, los sacrificios, la adivinación, la astronomía, los cálculos cronológicos, la escritura jeroglífica, la educación religiosa y la administración de los templos. Debajo del Ahuacán estaban los sacerdotes llamados Chilames o adivinos, destinados a interpretar los designios que los dioses enviaban a los hombres a través de los oráculos. El encargado de llevar a cabo los sacrificios rituales y abrir el pecho de la víctima para sacarle el corazón era el Nacom, que no debe confundirse con el jefe militar a quien también se le llamaba así. Le ayudaban cuatro asistentes llamados Chacoob, quienes, además de sostener a la víctima, tenían otras funciones, como la de encender el fuego nuevo en el mes de Pop, ayunar y untar de sangre a los ídolos que recién se habían esculpido en el mes de Mol. No hay duda sobre el lugar que ocupaban los mercaderes profesionales (Ppolom) en la escala social. Eran miembros de la nobleza, no sólo por descender de los navegantes putunes conquistadores de esa tierra, sino por tener en sus manos esa importante actividad económica. Así, el cronista Antonio de Herrera y Tordecillas en su Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del mar océano señala: "En esta tierra de Acalán, usaban hacer señor al más caudaloso mercader, y así lo era Apoxpalón, que tenía gran trato de algodón, cacao, esclavos, sal, oro, aunque poco y mezclado con cobre, y otras cosas; y de caracoles colorados, para atavíos de las personas, resinas y sahumerio para los templos y tea para alumbrarse, colores y tintas para pintarse en las guerras y fiestas y para teñirse par defensa del calor y del frío y de otras mercaderías que habían menester..." Antonio de Herrera y Tordecillas Por su condición de nobles, los mercaderes fueron aliados poderosos de los jefes militares, ya que les informaban sobre las rutas y las posibilidades económicas y defensivas de otros pueblos. Aunque, en general, toda la tierra era propiedad comunal y pertenecía a los pueblos, los nobles tenían mayor acceso al producto de la tierra (los frutales, las plantaciones de cacao y las salinas), no la poseían ni la trabajaban: lucraban con el trabajo de los agricultores. Éstos recibían también el pago de tributos, consistentes generalmente en productos de la caza y la pesca, cultivos de la milpa, miel, mantas de algodón y servicio personal. Debajo de este complejo estrato que era la nobleza, estaba el pueblo, la gente común llamada Yalba Uinikoob ("hombres pequeños"), Chemal Uinicoob, Memba Uinicoob o Pizilcan, todos ellos plebeyos. Estos nombres significan lo mismo que el término náhuatl Macehual, frecuentemente utilizado en la época colonial. La "gente común" era la más numerosa y comprendía a los campesinos, pescadores, leñadores, aguadores, albañiles, artesanos, canteros, tejedores, cargadores, etcétera. El pueblo era el que cultivaba el maíz y producía los alimentos para sí mismo y para la clase noble. También era el que cortaba, cargaba, labraba y esculpía las piedras que conformarían los grandes edificios, el que construía las calzadas y los templos, el que decoraba sus fachadas con pinturas y mosaicos, y el que con su tributo en especie y en trabajo sostenía a la clase privilegiada. Por debajo del pueblo se encontraba el último peldaño en la escala social: los esclavos, (ppentoc, masculino y munach, femenino). Eran, en su mayor parte, individuos capturados en la guerra o bien esclavizados por algún delito. También se podía nacer esclavo o convertirse en tal al ser vendido en el comercio o al quedar huérfano.
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